PREGÓN DE FERIA 2006 DE LA ASOCIACIÓN “AMIGOS DE LAS
SEVILLANAS”
Ante todo, buenas tardes, amigos y amigas, amantes y enamorados, defensores y protectores, como quien les habla, de Ella. Sí, digo de Ella, porque Ella, de la que hablamos, la que cantamos, bailamos o escuchamos, existe, no en cuerpo, pero sí en alma. Ella existe y lo creo firmemente, en lo más profundo del alma de todos los que nacimos y nos sentimos sevillanos. Y Ella, estoy seguro, ha querido que hoy, un servidor, os venga a hablar.
Nunca podía imaginarme que
un día como hoy, a las mismas puertas de la Feria de Sevilla, me
encontraría en este lugar, ante un micrófono y ante un público, y que mi misión
fuera, precisamente hablar de Ella. Ella es la que me ha traído hasta aquí, por
Ella he venido: Ella es, La SEVILLANA.
Qué cosas tiene el destino.
Ella me trae aquí para que le hable a sus amigos... Amigos de la Sevillana.
Pero además, el mismo día en que vosotros vais a rendir su merecido homenaje a
mis amigos... mis Amigos de Gines. Qué cosas tiene el destino. Hoy
precisamente, Amigos de Gines... Veréis, me explico.
Quiso el destino que yo
naciera a la vez que nació el grupo Amigos de Gines. Mi padre es de Gines,
y acababa de publicarse el primer disco del grupo; conclusión: las nanas que a
mí me cantaron de pequeñito hablaban de unos pinos que lloraban en el coto, al
despedirse de las carretas que se iban poquito a poco por el camino de vuelta.
Pocos años después, mientras
le ayudaba en las faenas con las vacas, siempre con un transistor a cuestas, a
mi padre le brillaban los ojos cada vez que sonaban en la radio unas sevillanas
y me decía orgulloso: “escucha, estos son los Amigos de Gines”. Aquellas
sevillanas, las del barco que se hacía pequeño cuando se alejaba en el mar, las
primeras que de niño me aprendí, eran las de “no te vayas todavía, no te vayas
por favor, que hasta la guitarra mía llora cuando dice adiós”. A mis cinco
años, aún sin entender, ya Ella, la Sevillana, me estaba llegando a lo
más profundo del corazón.
Quiso el destino que una
tarde, en mi pueblo, cuando me dirigía como todos los demás chavales hacia el
campo de fútbol, me detuviera ante los sonidos que salían desde el interior de
una casa: guitarras, batería, teclado... y cinco voces que cantaban por
sevillanas.... y esas sevillanas me sonaban... eran ellos... Amigos de Gines,
que estaban ensayando en la casa de mi paisano Felipe. Esa casa era paso
obligado para el campo de fútbol. Desde entonces, fueron muchos los
entrenamientos que me perdí, quizá se perdió un futbolista... pero cuántas
sevillanas me aprendí. Y a partir de entonces quise convencer a los chavales de
mi barrio que, en vez de hacer un equipo de fútbol, ¿porqué no hacíamos un
grupo de sevillanas? Pero, eso sí,
cantaríamos las sevillanas de Los Amigos de Gines.
Fue así, porque lo quiso el
destino, con los Amigos de Gines siempre presentes en su camino, como
aquel niño comenzó a enamorarse de Ella, de la Sevillana, hasta tal
punto de comenzar a escribirle poemas, a piropearla y cantarla a los cuatro
vientos; de defenderla, de darle forma como si de un escultor se tratara, de
ser capaz de aprender a tocar la guitarra sólo por ella, de componerle
melodías, de escribirle versos y dedicarle su corazón.
Por eso, porque otra vez lo
quiere el destino, los Amigos de Gines tenían que estar presentes, y ser
hoy otra vez testigos, de una historia de amor, de una declaración de amor.
Amigos y amigas de la Sevillana,
este humilde aprendiz de trovador, quiere decirle a Ella, en nombre de todos,
que nos sentimos orgullosos de llevar a gala nuestra sevillanía y que
seguiremos defendiendo, ahora y siempre, por los siglos de los siglos, a
nuestra copla más grande y más universal, la que es capaz, con tan sólo cuatro
versos y un sencillo estribillo, de transmitir con elegancia los más bellos
sentimientos salidos del corazón de cualquier poeta del pueblo de Sevilla;
y a la vez, hacer que brote en las manos, en los brazos, en las caderas, en los
pies... y en todos los cuerpos... las más bellas danzas que jamás hubieran
podido soñarse. Señoras y señores, esa simbiosis espiritual, emotiva, sensitiva,
armónica, poética, plástica, infinitamente artística... todo eso... es nuestra querida SEVILLANA.
No vengo aquí para hablaros
de historia. La Historia ya está hecha. Nosotros sólo podemos cambiar el
presente y sembrar la semilla para el futuro. Ni la Feria, ni la Sevillana,
ni Sevilla... han sido siempre igual, aunque sigan siendo las mismas.
Esto no pretende ser un
pregón de feria, sino una declaración de amor a nuestra música más auténtica y
más autóctona, y quiero aprovechar este momento que ella me brinda para decir,
bien alto: QUE LA SEVILLANA, NI ESTÁ
MUERTA, NI SE VA A MORIR.
Es cierto, que desde el
principio, desde aquellas coplillas de corral de hace casi dos siglos, a
nuestra reina no se le prestó mucha atención, quizá por tenerla tan de cerca, y
ser tan habitual. Era la que servía, en tiempos de pocas alegrías, precisamente
para alegrar cualquier bautizo, casamiento, o cruz de mayo, ya incluso antes de
existir nuestra Feria de Sevilla. Eran aquellas que bailaban un clavel y
una rosa, el clavel que me diste lo tiré al pozo, y entre cortinas verdes,
azules rejas.
Emilio Jiménez Díaz, escribió: “a finales de
los 50, casi no se escuchaban sevillanas, debido a la invasión de músicas
extrañas que convirtieron el real de la Feria en una discoteca al aire
libre”. Cuando llegó “la modernidad” de los años cincuenta y sesenta, los
discos, la radio y la televisión nos trajeron nuevas culturas, y nuevas
músicas. Ya por entonces, hace cincuenta años, decían que la Sevillana
estaba en vías de desaparición.
Que aquí, para dúos, ya
pintaban el tronío desde Dos Hermanas, la gracia y el duende de Antonio
y Rafael, Los del Río.
Y aquí, en la ciudad de Sevilla,
el genial Manolo Garrido quiso encender definitivamente la llama de la
candela y reinventar la Sevillana para que perdurara para siempre. Así,
con Manolo García y Manolo Alfaro, nacieron Los Giraldillos.
Y luego Los Romeros de la
Puebla, Los Marismeños, Los Amigos de Gines y Los
Maravilla hicieron brotar la semilla de las coplas que, unos tiempos mejor
y otros no tan bien, siguen naciendo cada primavera, y seguirán brotando así
pasen los siglos. Porque, mientras exista Sevilla, siempre habrá algún
poeta para cantarle por sevillanas.
Dicho esto, y antes de
seguir piropeando a la Sevillana, quisiera decir algo. Hoy que tengo la
oportunidad. Me lo dicta el corazón:
-
En
el aspecto literario, nuestra Sevillana ha sido siempre considerada como
“poesía menor” por algunos literatos “cultos”.
-
En
el aspecto musical, que es un cante chico, por los puristas del flamenco.
A pesar de los detractores,
nuestra Sevillana ha sido firmada, a lo largo de su historia, por
nombres como Lope de Vega, que hace cuatrocientos años escribió el
primer gran éxito, la primera “sevillana del año”:
Ay, río de Sevilla,
cual bien pareces
Lleno de velas
blancas y ramas verdes.
Juan Francisco Muñoz y Pabón inventó, hace casi un
siglo, las sevillanas rocieras:
La Virgen
del Rocío no es obra humana,
Que bajó de
los cielos una mañana.
Eso sería
Para ser Reina y Madre de Andalucía.
O qué me dicen de Manuel
Machado (el poeta de Sevilla), los Hermanos Joaquín y Serafín
Alvarez Quintero, o el genial Federico García Lorca, que además de
escribir coplas, se sentaba al piano para componer melodías.
Del flamenco, baste decir
que la Sevillana viene de la seguidilla. Hace ahora un siglo, los
artistas de entonces grabaron la Sevillana como otro palo más. Escacena,
Encarna La Finito, El Mochuelo, y por su puesto, la primera solista de
sevillanas de toda la historia: Pastora Pavón Cruz, la Niña de los Peines.
¿Y no eran flamencas las sevillanas que cantaron Camarón, Paco
Toronjo, Juan Valderrama, Diego de los Reyes o Pareja-Obregón?
¿Y las que cantan Chiquetete, Turronero, Paco Taranto, Manuel
Orta, Sal Marina o Los Romeros? ¿Es flamenca o no es flamenca
nuestra Sevillana?
-
Por
otro lado, hay quienes se quieren convertir en la voz de la razón, pensando que
ellos tienen la única verdad sobre nuestra Sevillana. Y critican a
autores, a compositores, a intérpretes, a arreglistas, a compañías
discográficas, a emisoras de radio... simplemente por ser innovadores,
creadores de nuevas vías, por intentar hacer algo nuevo. A esta especie de
puristas o derrotistas, sólo quiero decirles que no quieran ellos ser los
jueces, que la última palabra en esto del arte la va a tener el pueblo de Sevilla,
que es sabio, y el tiempo dirá, dará pondrá y quitará.
-
Hay
quienes critican que se hacen muchas sevillanas para escuchar, de temas serios,
temas sociales, que si culebrones.... A ver:
o
1972,
Amigos de Gines: “Quiero morir en la marisma, yo quiero que allí me
entierren..”
o
O
esta otra, también de Amigos de Gines: “En la reja de una cárcel un
hombre llora de pena”.....
o
Romeros de la Puebla, 1972: Bajo una encina enterré un perro de cacería”
o
Y
para culebrón, “Simplemente María”, Los de la Trocha, 1973, letra de
Aurelio Verde: A eso de la media tarde yo me harto de llorar, cuando me
cuentan la historia de una pobre abandoná. Simplemente colorín, simplemente
colorao, no te vayas a creer que este cuento se ha acabao”.
o “En el patio de cuadrilla se enamoró mi caballo de una yegua de castilla...
Señores sabiondos: Hace 40 años, un halcón y una paloma uno tras otro volaban, y al verlo el cazador cogió la escopeta y disparó, y cayó el halcón herido junto al mar (Manuel Pareja-Obregón). Por qué no vamos ahora a poder cantar a los sentimientos, al dolor, a la pena, o a la esperanza de la chavala del pañuelo en que el cáncer se puede curar? Acaso, la sevillana más grande de la historia, la más hermosa y la de mayor repercusión, EL ADIÓS, ¿no trata el tema de la muerte? Es una de las más bellas elegías cantadas de nuestra cultura.
Ya hace un siglo, Pastora Pavón fue criticada por ser revolucionaria, e innovadora en el cante de su época. También les llegó su momento a Cantores de Híspalis; que las sevillanas de Sal Marina o Romero San Juan no se podían bailar.... ahora le toca a Ecos del Rocío. Pueden estar seguros que, tanto Cantores, como Sal Marina, como Romero San Juan, como Ecos quedarán en la Historia, y se hablará de ellos dentro de cien años.
A pesar de los derrotistas, señoras y señores, nos gusten
más o nos gusten menos, los que hoy día, en los comienzos del siglo XXI, tiran
del carro de las sevillanas, son de Rota, y se llaman Ecos del Rocío.
“Siempre, en todas las manifestaciones artísticas, habrá clásicos, conservadores e innovadores; en todas habrá artistas buenos y menos buenos; obras buenas y no tan buenas; Además, cada persona tiene sus propios gustos. Sin embargo, el arte que perdurará será el que quiera el pueblo”.
Hay quien dice que se están perdiendo las sevillanas corraleras: claro, se están perdiendo los corrales de vecino. Habrá que hacer las sevillanas de los bloques de piso.
La sevillana, como copla popular, siempre ha
sido, es, y va a seguir siendo un reflejo de la sociedad, de las inquietudes,
sentimientos, de lo cotidiano, y de lo social de cada época. En las letras de
nuestras coplas está escrita la historia, nuestra historia: desde la muerte de Joaquín
Romero Murube hasta el cambio de ubicación de la Feria; desde la
consecución por el Betis de la primera Copa del Rey hasta la
consecución del Estatuto de Autonomía de Andalucía... La historia está
escrita, y se va a seguir escribiendo por sevillanas. La sevillana es el
cante elegido por el pueblo andaluz para transmitir sus sentimientos”.
Hoy, todavía, no sabemos lo
que tenemos. Siempre existieron academias de baile, donde la Sevillana
es la auténtica reina. Quisiera recordar y mostrar nuestro agradecimiento a
esos maestros que enseñaron al pueblo de Sevilla el secreto del baile
más universal del mundo: José Otero, Realito, Enrique el Cojo,
Angel Pericet, Matilde Coral, Eloísa y Carmen Albéniz, los
Hermanos Rabay, Ana María Bueno, Adelita Domingo, Caracolillo
o Pepe Moreno.
Pues bien. Hoy existen
academias de baile por sevillanas en casi todos los países del mundo. Nuestra Sevillana,
la que nosotros tenemos presente todos los días sin darle importancia, está
presente por todo el mundo. Como anécdota significativa, os puedo decir que
existe en París una avenida donde se pueden encontrar hasta seis
academias de sevillanas. ¿Hay algún género musical que pueda presumir de lo
mismo?
Por si alguien todavía no lo sabe, nuestra Sevillana es arte, es cultura, es la manifestación más auténtica del pueblo sevillano, es Andalucía. Sin embargo, ¿Si se subvenciona con dinero público a un señor multimillonario para hacer una película, por qué no se subvenciona un disco de sevillanas? ¿Por qué no se abre un Lope de Vega o un Maestranza para las sevillanas? ¿Por qué no se celebra una Bienal de las Sevillanas? ¿Por qué la Sevillana no tiene sitio en la Bienal de Flamenco? ¿Para cuando la Medalla de Oro al Mérito al Trabajo, o algún reconocimiento oficial digno para unos Romeros de la Puebla o unos Marismeños que llevan 40 años juntos haciendo cultura con letras mayúsculas, llevando el nombre de nuestra tierra por todo el mundo? ¿Cuándo un 28 de Febrero se van a acordar que fue un grupo de sevillanas, Los Amigos de Gines, el primero en grabar, cuando nadie quería, el Himno de Andalucía?
Como dijo alguien, quien tenga oídos, que entienda.
Quisiera ahora, en nombre de todos, y en nombre de
nuestra Sevillana, homenajear a quienes, con sus letras, con sus
melodías, con sus voces, con su trabajo, con sus ilusiones... con todo su amor,
han hecho a nuestra copla la más universal de todas. Posiblemente alguno (o
muchos) se me hayan quedado en el tintero, pero en estos nombres los incluyo a
todos. Y también deciros a vosotros que estáis aquí: “La creatividad literaria
y la musical son infinitas en los artistas, siempre que no estén atados. Dejad
a nuestros poetas y a nuestros músicos que sean libres, y nuestra Sevillana
será más grande aún de lo que es”.
Francisco de
Juan, Paco Alba, Alfredo Santiago, Antonio García Barbeito, Juan de Dios,
Arturo, Manuel Diego y Celso Pareja-Obregón, Angel Peralta, Paco Astolfi, José
María Jiménez, Felipe Campuzano, Feliciano Pérez, José Palma, Federico Alonso
Pernía, José Miguel Évora, Isidro Muñoz, Guillermo Calado, Rafa Almarcha, Rafa
Serna, Eduardo Fernández Jurado, Juanini, Enrique Casellas, Paco Coria, Juan
Díaz, Onofre López, Hermanos Martínez Bizcocho, Alonso Pavón y Felipe Díaz,
Manolo Marvizón, Manuel Melado, Miguel Moyares, Fely Perejón, Manolo el
Zapatero, Miguel Zarza, Joaquín Sánchez Morales, Paulino González, Mari Carmen
Portero, Paco Ruano, Isabel Fayos, Juan Chía, Javier Rebollo, Hermanos Martínez
Cáceres, José Gonzalez de Quevedo, los maestros Joaquín Oliva, Manuel López
Quiroga, Juan Solano, Antonio Ochaíta, José Pérez Moradiellos.
Sevillana te hizo / Lope de Vega
Pa que El Pali soñara / por la Alameda.
Viva Sevilla,
Y El Pali que la quiso por seguidillas.
El Pali desde el cielo / está soñando
Que pasan cigarreras / por San
Fernando.
Y yo he soñao
Que en la Puerta Correos tú me has citao.
Rafael de León / escribe versos
Pa decirle a Sevilla: / cuanto te
quiero
Qué maravilla,
Cuánto duende y salero tiene Sevilla.
La Niña de los Peines / qué salerosa,
Con novio cartujano / pintor de loza.
Guapa y lozana
Pastora es de Sevilla y es cartujana.
Quiso
don Manuel Machado
Con
su encanto de poeta
Dibujarte
la hermosura
Vestida
de primavera.
Ya te escribe sus coplas / Manuel
Machado,
Son versos de un poeta / enamorado.
Cuanta poesía
Ha inspirado esta tierra / con su
alegría.
Cuando
Muñoz y Pabón
Una
corona pidiera
Para
la Reina de Almonte
Y
de Andalucía entera,
Coronaba,
sin saberlo,
Sevillanas
rocieras.
Dijo el cura de Hinojos / por
sevillanas:
La Virgen del Rocío / no es obra
humana.
Óle ese cura
Que supo describir tanta hermosura.
El Maestro Tejero / teje campanas
Pianea en el cielo / por sevillanas.
Vaya salero
Tiene con su piano este Tejero.
A la gloria se ha ido / Sánchez Pernía
Dice que enamorao / de Andalucía.
Con sus cantares
Perfuma los caminos más celestiales.
Joseli Carrión / con su guitarra
Le dice desde el cielo: / Huelva del
alma.
Cuanto te quiero,
Mi Huelva, mi Rocío y mi Conquero.
Suena Pasa la vida / desde lo alto,
Es Romero San Juan / que está soñando.
Allá en el cielo
Sonaba una guitarra,
La de Romero.
Diego Reyes le canta / con poderío
A Sevilla, a su Feria / y a su Rocío.
Cómo cantaba
Diego Reyes, el más grande
Por sevillanas.
En el cielo de Alosno / siguen sonando
Los Hermanos Toronjo / con sus
fandangos.
Y en primavera
Se escuchan sevillanas, las alosneras.
Silencio
por la Marisma,
los
pájaros se han callao y rezan una
oración,
porque
al Cielo se ha marchao Manuel Pareja Obregón.
Silencio por la Marisma,
los
niños tamborileros de la Virgen del Rocío
le
están cantando al maestro que con la Virgen se ha ído.
La
historia de una amapola que escapó de entre los trigos.
Ni el almendro ni el olivo
podrán
ver a la amapola que escapó de entre los trigos,
que pa
no quedarse sola al Cielo se fue contigo.
Y la luna se ha escondío
pa que
no la vean llorar de la pena que ha sentío,
y
hasta llora en el altar, tu Virgen, la del Rocío.
Cuando
paso por el puente, Triana, contigo, vida mía.
Al filo de la mañana
cuando
paso por el puente se escuchan voces gitanas
que
están llorando tu muerte desde el barrio de Triana.
Tu muerte no puede ser,
me voy
a la otra orilla, no me lo puedo creer,
que hasta lloran en Sevilla
Macarena y Gran Poder.
Tu voz
se la lleva el viento
en una
copla de ensueño preñada de sentimientos,
con
aires de Marismeños que saben a aquellos tiempos.
También los Hermanos Reyes
y
artistas de gran tronío le rezan de corazón
a tu Virgen del Rocío,
Manuel Pareja-Obregón.
Mi
copla es una oración,
un
humilde padrenuestro que sale del corazón,
a tí
que fuistes maestro: Manuel Pareja-Obregón.
Aunque
ellos ya no están
Y
hasta el cielo se nos fueran,
Siempre
se recordarán
Sus
coplas de primavera.
Aunque
ellos ya no están,
Aunque
ellos se murieran,
¿Quién
ha dicho que se muere
mi
copla de primavera?
¡vivirá
mi Sevillana
aunque
los tiempos se fueran.
Que
quedan para cantarte
Giraldillos,
Maravillas,
Los
de la Trocha y del Río,
Corrales,
Los de Sevilla.
Solera
Cuatro y Onuba,
Doñana
y Gloria Bendita.
Que
quedan para cantarte
María
de la Colina,
Los
Rocieros, Ajolí,
Triana
Cinco y Marisma,
Ribereños
de la Puebla
Y
mis Voces de Sevilla.
Que
quedan para cantarte
Perejil
y Enrique Niza,
Los
Flamencos de la Puebla
Y
los Duendes de Sevilla,
Bayunco
y Sal, Los de Valme,
Los
de la O y Sal Marina.
Que
queda Juan Valladares,
Queda
Rafael Medina,
Y
Rafael del Estad
Con
Ecos de las Marismas.
Quedan
Ecos del Rocío
Y queda La
Canastera,
María
del Monte y El Mani,
Traerán
sus coplas nuevas.
Albahaca
y Los del Río.
Te
cantarán por la Feria.
Y
quedan para cantarte
Maestrante
y Plaza Nueva.
Manuel
Orta y su quejío,
Las
Carlotas, Calle Feria.
Soles
y No-Madeja-Do
Con
románticos poetas.
Vendrán
Amigos de Gines,
Con
sus coplas rocieras,
Con
Requiebros y Senderos
Y
Marismeños de Huelva.
Y
Brumas con los Cantores
Soñarán
por primavera,
Con
Los del Guadalquivir
Y
Romeros de la Puebla.
Juan Antonio y Alfredo, / poquito a
poco
Hicieron que lloraran / pinos del coto.
Desde
aquel día,
La Sevillana en Gines se hizo poesía.
Un día Aurelio Verde / por primavera
Hizo un canto de amores / y coplas
nuevas.
La tarde misma
Que naciera el Solano de la marisma.
En La Puebla del Río / los cigarreros
Martín Vega con Moya / sueñan Romeros.
De aquella historia,
Romeros de la Puebla / para la gloria.
Cuando Antonio Ferrera / fue rociero
Soñó la margarita / con ser romero.
Qué maravilla
Su Hermandad del Rocío, la de Sevilla.
Vente, niña conmigo / al Altozano,
Que Luis y Carlos Baras / están
cantando.
Viva Triana
Y su gente que canta por sevillanas.
Pascual dibuja coplas / de mil colores
Y conquistan el mundo / con sus
Cantores.
Con qué tesón
Han hecho de su arte / Revolución.
Un amigo se iba / y un sentimiento,
Hizo Manuel Garrido / un monumento.
Con qué dolor
La guitarra
lloraba en el adiós.
Y ahora,
después de todo esto.......
Dime tú quién es la reina de la Feria de Sevilla.
Con la
guitarra y las palmas, ella desnuda su alma,
es
presumida y sencilla...
dime tú quién es la reina de la Feria de Sevilla.
Pasea
por las casetas con cañas y panderetas
y es
una hermosa chiquilla...
dime tú quién es la reina de la Feria de Sevilla.
Dime tú quién es la reina del camino del Rocío.
La que
en la noche de estrellas es la plegaria más bella
y es
un piropo encendío...
dime tú quién es la reina del camino del Rocío.
La
novia tamborilera de la gaita rociera,
es
sentimiento y quejío...
dime tú quién es la reina del camino del Rocío.
Dime tú quién es la reina que baila en Andalucía.
La que
despierta a Triana por la Velá de Santa Ana
con
ilusión y alegría...
dime tú quién es la reina que baila en Andalucía.
Cofrade
por primavera y por mayo corralera,
enamorada
y sentía...
dime tú quién es la reina que baila en Andalucía.
Dime tú quién es la reina que enamora a toda España.
La
bailan las asturianas y en las ferias catalanas,
Extremadura
y La Mancha...
dime tú quién es la reina que enamora a toda España.
Desde
Galicia a Levante no hay pueblo que no las cante
y las
lleve en sus entrañas...
dime tú quién es la reina que enamora a toda España.
Princesa
de la alegría de ferias y romerías,
de
cante, baile y jarana...
que la
reina de las fiestas siempre son LAS SEVILLANAS.
Desde
antes de la Feria ya está rondando Sevilla,
va
vestía de flamenca, con peineta y con mantilla.
Se
mueve por las casetas derramando su alegría,
es una
mujer coqueta que rebosa simpatía.
Va
soltando sus volantes sobre el amarillo albero
y son
óles sus desplantes como si fuera un torero.
Sus manos dibujan arte
cuando se elevan al cielo,
es tan
fina y elegante que enamora al mundo entero.
Es una
niña morena
que llega por primavera,
hermosa, guapa y gitana,
una mujer
de bandera que se llama SEVILLANA.
Cuando
termina la Feria espera a que llegue mayo
y se
siente rociera a la grupa de un caballo.
Y se adentra por el coto
cuando el campo ha florecío
para
decirle piropos a la Virgen del Rocío.
Entre
pinares y estrellas, delante del Simpecao,
sentaíta
en la candela dice que se ha enamorao.
A la mujer de bandera se le
ha quedao mirando
un
gitano que es de Huelva y que se llama Fandango.
Es una
niña morena
que llega por primavera,
hermosa, guapa y gitana,
una mujer
de bandera que se llama SEVILLANA.
Quiero
terminar recordando una hermosa frase de la persona que más sabe de nuestro
género musical, José Manuel Gil Buiza, que la estudió, la esculpió, y la bordó:
Dijo Buiza:
“La sevillana es un cante,
pero no es sólo un cante; es un poema, pero no sólo es un poema; y es
originariamente un baile, pero no solo es un baile. La Sevillana es un todo que
expresa el alma de la ciudad. LA SEVILLANA ES EL ALMA DE SEVILLA”.
Como dijo Manuel Machado, el poeta de Sevilla:
“Todas las primaveras tiene Sevilla
una nueva tonada de seguidillas.
Nuevos claveles,
Y niñas que por mayo se hacen mujeres.
Francisco José Pavón
Arellano
Sevilla, 23 de Abril de 2006